Ciudad de México, a 10 de abril de 2019

 

 

 Los programas sociales deben servir para aumentar las capacidades de las personas y ayudarlos a superar la pobreza, no para encadenarlos a ella.

 

 Desafortunadamente, el tiempo nos ha dado la razón: las delegaciones federales tienen el objetivo de ser un trampolín para intentar acceder a las gubernaturas, como la candidatura de Jaime Bonilla Valdez en Baja California.

 

 Los programas carecen de reglas de operación y se ejecutan con total opacidad.

 

“El objetivo que actualmente están cumpliendo los programas sociales en México dista mucho de lo que verdaderamente se necesita para superar la pobreza, y confirma que la existencia de los delegados federales es una estrategia política y burocracia innecesaria”, aseveró el Secretario de Estudios y Análisis Estratégico del CEN del PAN, Fernando Rodríguez Doval.

 

“Los programas sociales deben ayudar a las personas en situación de desventaja y marginación a superar su situación de pobreza, a través de aumentar sus capacidades. Estos programas están diseñados para encadenarlos a ella”, explicó al denunciar el evidente fin clientelar de las políticas mal llamadas “sociales” del gobierno de López Obrador.

 

El también ex diputado federal y local explicó que la entrega de apoyos debe de acompañarse de una estrategia para que la gente en situación de pobreza y marginación pueda acceder a oportunidades de largo plazo que eleven su calidad de vida, que mejoren su entorno y sus ingresos de manera independiente, sin tener que depender del gobierno.

 

“Los programas sociales actuales, tal y como se están ejecutando, son en realidad una estrategia electoral del Presidente y su partido para mantener cautivos millones de votos, los de la gente más necesitada. Con absoluto cinismo, se designaron liderazgos destacados de Morena como delegados federales, para vigilar y operar estos mal llamados programas sociales y, al mismo tiempo, posicionarse como candidatos naturales a las gubernaturas”.

 

Finalmente, el ex secretario general del PAN aseveró que, desafortunadamente, en muy poco tiempo se confirmó que las delegaciones federales son en realidad un pretexto para construir candidaturas, como ocurrió ya en Baja California con Jaime Bonilla Valdez, quien de septiembre a diciembre de 2018 se ostentó como senador de la República, para luego desempeñarse como delegado federal hasta febrero y, ahora, ser el candidato a la gubernatura.